Existe un consenso generalizado en la idea de que necesitamos un mejor gobierno. La mayor parte de los organismos internacionales y las agencias de desarrollo promueven, de forma recurrente, el fomento del “buen gobierno”.

Pero, ¿buen gobierno para qué? ¿Cuál es la finalidad última de la mejora de las instituciones? Sabemos que a través del gobierno es posible favorecer las iniciativas y la mejora de las condiciones, perspectivas y oportunidades de las personas. Pero, por medio del gobierno, también se puede promover lo  contrario, contribuyendo a una sociedad alienada y controlada por el poder, donde primen los intereses particulares frente a los colectivos y donde se inhiban los esfuerzos y las aspiraciones de la sociedad.

El buen funcionamiento de los gobiernos y las administraciones tiene mucho que ver con volver a colocar a la persona en el centro de las políticas. El punto de partida es reconocer  que los sistemas y procesos deben contribuir a favorecer una sociedad más libre, más participativa y más inclusiva. Y, con ese objetivo, se hace necesario primar  el desarrollo humano  y el bien común.  Resulta fundamental focalizar los esfuerzos de mejora institucional con el sentido último de promover todo aquello que  permite a las personas vivir con mayor dignidad, contribuyendo al bien general.

No obstante, hay que tener en cuenta la premisa de que el bien de una sociedad no surge solamente porque existan unos mecanismos de gobierno más eficientes o mejor orientados, o unos sistemas político-económicos determinados. En realidad,  todo tiene su origen en la propia persona, en cómo ésta se relaciona con su entorno, en sus ideales y en cómo maneja  su responsabilidad  frente a los demás. Tiene mucho que ver con que las personas que forman parte de los gobiernos, instituciones o administraciones, asuman, desde sus distintos ámbitos de actuación, su responsabilidad personal frente a los que representan, promoviendo el bien común.

Este Blog está pensado, precisamente, para esas personas que quieren ejercer su responsabilidad personal, y para todos aquellos que estén involucrados en estos procesos de gran impacto sobre la sociedad. Así, el blog trata de recopilar los enfoques, las buenas prácticas y las innovaciones que se identifiquen en el ámbito de la promoción del buen gobierno. El contenido publicado está orientado a la participación de expertos, agencias e instituciones locales involucradas en procesos de reforma o en el apoyo a dichos procesos, principalmente en países con institucionalidad en vías de consolidación. Incluye tanto experiencias de las instituciones locales, como de aquellos agentes que colaboran con ellas en la promoción o facilitación de los procesos.

Es necesario precisar que este Blog parte de un enfoque amplio de gobernanza, referido a los procesos y mecanismos de toma de decisión contando con la interrelación entre el sector público y la sociedad civil, es decir, a los “gobiernos” de entidades públicas pero también de empresas privadas, cooperativas, ONGs, universidades, etc., entendiendo que el “buen gobierno” se construye con la participación de todos los actores.

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