El « networking » asociado a un cambio de paradigma en el sector de la educación, puede lograr un giro de los procesos y modalidades educativas en el país

Autor: François Bernede

networking

Las relaciones formadores-alumnos han sido históricamente formalizadas por la « institución educativa”, escolar y universitaria y han estado muy  marcadas por las relaciones jerárquicas (“top-down”) entre estas dos categorías, basadas en relaciones de poder (“yo sé y tú tienes que escucharme”) lineares en el sentido euclidiano o cartesiano, e incluso unilaterales. Estas relaciones quedaron lineares hasta que nuevos paradigmas han emergido en el mundo educativo: el “pensar en red” y su réplica operacional el networking. Cualquier acto de educación y formación es, de hecho, el resultado de dos modalidades de intervención interactivas: un conjunto de actos, generalmente individuales pero a veces colectivos, de toma de conciencia de las expectativas de educación y formación derivada, por parte del formador, de una observación de las necesidades latentes o expresadas de los alumnos y, por parte de esos últimos, de una comprensión y apropiación de los motivos y causas por los cuales aceptan y/o quieren entablar un acto de aprendizaje. Es un proceso que en la mayoría de las ocasiones se desarrolla de manera  informal y derivado de numerosas interacciones, a veces organizadas pero también fortuitas, entre formadores y alumnos (potencial o en situación de aprendizaje):

En primer lugar un conjunto de acciones estrechamente imbricadas, de respuestas educativas y de formación a lo que ha sido observado por el formador, y entendido por el futuro alumno, con el “trazado” de una (o varias) vía(s) de aprendizaje y la puesta a disposición de los alumnos de una caja de herramientas pedagógica con sus instrucciones de uso: es la ingeniería educativa.

Por otro lado la “hoja de ruta” del alumno en una de estas vías de aprendizaje, apoyándose en herramientas disponibles, y guiada en su planteamiento por el formador: es la puesta en situación de educación, de formación y de aprendizaje.

Este panorama sintético del sistema de reflexiones, actos e interacciones puesto en marcha por individuos e instituciones a priori desconectados los unos de los otros, favorece el surgimiento del concepto de Red, que reemplaza el paradigma vertical por una difusión y repartición equitativa del “poder” entre los actores del acto de educación/formación y en todos los campos sociales.

El networking, herramienta de formación de personal docente y de no-docente en Haití [1]

El caso del sector de la educación en Haití es ejemplar para ilustrar los conceptos anteriores ya que el país se enfrenta a un doble desafío: primero a nivel de la calidad, muy insuficiente especialmente en etapas críticas del aprendizaje de la lectura/escritura en criollo (créole) y en francés. Por otra parte,  con respecto a la gobernanza, ya que el sector público sólo representa el 15% de los servicios ofrecidos y el sector privado está muy a menudo sin el control necesario por parte de las autoridades públicas del sector. El concepto de “networking” o de puesta en red de los recursos educativos permite empezar a dar respuesta a estos desafíos con un doble objetivo: por un lado la búsqueda de un incremento del acceso a la educación, gracias a un esfuerzo de racionalización del mapa escolar, conduciendo de esta forma a un mejor equilibrio entre demanda y oferta de escolarización; y por otro lado la búsqueda de una mejor calidad de los procesos de enseñanza/aprendizaje impartidos; mediante la puesta en común de recursos pedagógicos y una sinergia de las capacidades de enseñanza disponibles entre todas las escuelas de la red[2]. Este concepto, que ha sido experimentado con éxito en otros países, existe en Haití y ha dado lugar a una aplicación estructural y operacional en la forma de los EFACAP (ver destacado a continuación).

La formación de una importante plantilla de docentes requiere escuelas piloto de referencia denominadas “Escuelas Fundamentales de Aplicación” (EFA) asociadas a “Centros de Apoyo Pedagógico” (CAP). La misión de estas EFACAP es constituir el eslabón indispensable en el dispositivo de formación inicial continua, facilitando un anclaje fuerte en el terreno. Estas escuelas de referencia constituyen el centro de una red de escuelas llamadas “asociadas” con las que firman un acuerdo de apoyo a nivel de formación y respaldo pedagógico para formación inicial de futuros profesores y formación continua de docentes, primero en la red y luego más allá.

Cuando se adopten  los objetivos de la estrategia del llamado  “networking”, no solo en la política de formación del personal docente y no-docente, pero también, de manera más “sistémica”, en el futuro Plan Decenal de Educación y Formación, en fase de preparación (con el apoyo del proyecto SBC), el Ministerio de Educación Nacional y de Formación Profesional (MENFP) tiene que definir el papel que los actores del sistema educativo van a jugar a todos los niveles en este nuevo contexto.

Así, en esta nueva perspectiva, los oficios y funciones de los agentes educativos, sobre todo a nivel de los centros educativos, van a estar profundamente modificados con la toma de consciencia de diferentes modalidades de trabajo en red, como los proyectos de centros de estudios, teniendo en cuenta el rol de la escuela como facilitador de la red de su comunidad circundante, tanto social (poblaciones) como educativa (escuelas de la red); el aprendizaje continuo entre compañeros de trabajo (“peer teaching” dentro de la red); el uso de las TICs como herramienta de trabajo en red, y por fin la búsqueda permanente de innovaciones pedagógicas a través de los intercambios de la red. Este nuevo enfoque, que se tomará en cuenta en la nueva política de formación de docentes y no-docentes, requerirá claramente un cambio de cultura para el cual los Directores Departamentales de Educación (DDE), los inspectores de la zona y los Directores de centros de estudio tendrán un rol clave. Igualmente, en este aspecto de la reforma, el enfoque “networking” en lugar del enfoque jerárquico tradicional, debería facilitar un cambio de procedimientos y modalidades educativas, así como de la conducta de sus actores.

En conclusión, los ejemplos presentados anteriormente muestran el poder de este nuevo paradigma que constituye el “networking” (y el “pensar en red”) para la planificación, la organización y la puesta en marcha de una educación orientada a innovar en la exposición y adaptación al mundo del futuro que quiere ofrecer al alumno. Sin embargo, este nuevo paradigma solo podrá conducir a unas prácticas ejemplares y duraderas si el cambio cultural obligatorio subyacente es también objeto de una formación continua de todos los colaboradores que hay  en juego. Es el desafío actual de los sistemas educativos y de sus actores en numerosos países.

[1] País donde la oficina de estudios de Eptisa ejecuta un proyecto de asistencia técnica en el marco del programa SBC (State Building Contract o Fortalecimiento del Estado Haitiano) financiado por la Unión Europea

[2] Así como por la búsqueda de colaboraciones público-privadas, todavía incipientes en Haití

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