La alineación de las intervenciones del Programa Projóvenes I y II con la Política Nacional de Juventud ha permitido impulsar importantes procesos de mejora

Autor: Juncal Baeza

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La Dirección  Nacional de la Juventud, desde la Secretaría de Inclusión Social del Gobierno de El Salvador, presentó en Agosto de 2010 los lineamientos centrales de la Política Nacional de Juventud para el periodo 2011-2024, cuyo objetivo fundamental es “colaborar para que las y los jóvenes logren la construcción de identidad y de autonomía al mejorar la integración social y la participación ciudadana de las nuevas generaciones y fomentar su cohesión social y su sentido de pertenencia”.

La formulación de propuestas contenidas en la Política se llevó a cabo tras un intenso proceso de construcción que contó con diálogos con jóvenes de 262 municipios, talleres participativos con instituciones gubernamentales y OSC, revisión documental exhaustiva y un análisis comparado de experiencias exitosas en la materia en otras regiones del continente.

Así, la Política Nacional de Juventud establece cinco (5) líneas de acción temáticas para el periodo: i) ampliación del acceso y mejora de la calidad de la educación media y superior; ii) apoyo a la empleabilidad y favorecimiento de la inserción laboral de jóvenes; iii) inclusión de un enfoque integral de salud en las nuevas generaciones; iv) ampliación y profundización en el enfoque de prevención de la violencia juvenil; v) fomento de la participación ciudadana.

La experiencia recabada a través de dos intervenciones de Programas de la Unión Europea y el Gobierno de El Salvador – Projóvenes I y Projóvenes II- permite detectar, en general, un alto grado de alineamiento entre el diseño y puesta en marcha de actividades del Programa, y las orientaciones y procesos de influencia de la Política Nacional de Juventud, lo que traslada un mensaje favorable en términos de respaldo institucional de las intervenciones y apropiación por parte del más alto nivel, ambos factores especialmente relevantes si pensamos en términos de sostenibilidad de los procesos impulsados.

De esta forma, se encuentran elementos coincidentes en los procesos amparados en la Política Nacional de Juventud, como  la construcción de identidad y autonomía en las y los jóvenes, que fueron igualmente abarcados desde Projóvenes (determinación de roles en educación y ocupación, consolidación de opciones culturales, establecimiento de relaciones sociales, búsqueda de empleo digno, independencia económica, hogares independientes, construcción de modelos familiares equilibrados, etc). La mejora de la integración y participación ciudadana, destacada en la Política como instrumento para afrontar la pobreza y la exclusión social, fue también promovida desde Projóvenes a través de un enfoque claramente orientado a la creación de espacios universales, la incorporación de nuevas generaciones en espacios seguros, el fomento de la cultura y el deporte, la creación de ambientes de diálogo y fortalecimiento de conocimientos y opiniones o la promoción de la construcción de redes de colaboración. Projóvenes, asimismo, manifestó un claro alineamiento con el fomento de la cohesión social y el sentido de pertenencia que la Política Nacional propone, tomando en cuenta que para la generación de capacidades y oportunidades, hace falta prestar especial atención a las necesidades de los diferentes sectores juveniles, trabajando de forma específica en la relación entre las expresiones de violencia más comunes y la salud adolescente, o incorporando dimensiones expresivas y comunicativas de los jóvenes en espacios deliberativos para fomentar su participación.

Se considera a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo, y no solamente un grupo de riesgo o sujetos de derecho

Merece la pena destacar la concordancia entre la Política y el Programa en la aplicación de un enfoque proactivo de su trabajo, que considera a las y los jóvenes como actores estratégicos del desarrollo, y no solamente un grupo de riesgo o sujetos de derecho. Su potencial como impulsores de nuevos procesos de cambio, su posible contribución en la implementación de políticas públicas y su aporte en diálogos fluidos y abiertos con la institucionalidad, son los pilares fundamentales que convierten a los jóvenes en responsables del impulso de su propio desarrollo. Igualmente se pone de relevancia la importancia de incluir medidas relacionadas con la prevención, aplicadas a todos los jóvenes y no solo a los que se encuentran en situación de riesgo, enfoque respaldado por Projóvenes con su modelo de prevención social de la violencia.

Centrándonos en las áreas prioritarias de intervención de la Política, se detectan igualmente sinergias de gran valor con las acciones enmarcadas en Projóvenes: Educación –si bien el Programa no abordó el sector educativo como tal, sí trabajó en el fomento de la creatividad y el acercamiento de la cultura juvenil y escolar, trabajando en enorme cercanía con las escuelas-; Inserción laboral –Projóvenes sentó las bases de un modelo de otorgamiento de becas y fomento de la inserción laboral, aunque con alcance relativo. Sin embargo, este trabajo sí permitió identificar este sector como altamente prioritario, evidenciándose el favorable respaldo institucional que ha tenido desde la  Política-; Salud integral –aunque la Política abarca multitud de factores, desde Projóvenes se trabajó la incidencia en temáticas como educación sexual y reproductiva o violencia familiar y social, agentes de enorme influencia negativa en sus dinámicas diarias-; Cultura, esparcimiento y deporte –al igual que la Política, Projóvenes se basó en el alto poder de convocatoria y el atractivo de actividades recreativas de este tipo para generar espacios de encuentro, diálogo, vínculo intergeneracional y traslado de mensajes en las comunidades-; Prevención de violencia y seguridad ciudadana – desde un enfoque de especial atención a mujeres jóvenes, de trabajo de los patrones de identidad y presencia en el espacio público-; y  Participación juvenil –fomentando la disminución del aislamiento social, enfatizando el involucramiento de jóvenes en espacios de participación ciudadana más reales donde sea posible valorar el aporte de las nuevas generaciones.

Por último, resulta especialmente esperanzador comprobar cómo las problemáticas de mayor relevancia detectadas tras la experiencia de Projóvenes, como son la dificultad de acceso a formación y oportunidades de inserción en el mercado laboral, y el desarrollo del rol de la mujer en su contexto, son igualmente priorizados y respaldados a nivel institucional en el marco de la Política Nacional de Juventud, esperando que a futuro continúen desarrollándose intervenciones orientadas a trabajar con intensidad sobre estos elementos en favor del desarrollo humano de las y los jóvenes en El Salvador.

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