Para aumentar los grados de autonomía de los gobiernos locales, es necesario fortalecer su nivel de capacidades.

Autor: Oscar Domenella

En el post anterior habíamos planteado que, frente a un proceso de reforma y modernización de la gestión municipal, es necesario analizar de manera crítica la tensión que existe entre dos conceptos claros: Autonomía y Transparencia. En tanto la combinación de ambos determina la estrategia del proceso de reforma.

Ahora nos proponemos examinar la dicotomía que complementa la anterior: Autonomía y Capacidades. Debemos hacer foco, entonces, en la relación existente entre los niveles de autonomía y las capacidades en sentido amplio que requieren los gobiernos locales para alcanzarlo. El enfoque propuesto plantea una interrelación directa entre las posibilidades de aumentar los grados de autonomía con el necesario nivel de capacidades requerido para hacer sustentable y efectivo el incremento de los márgenes de decisión y de actuación por parte de los gobiernos locales.

En la actualidad los niveles de capacidad que presentan los municipios en Centro América y El Caribe no parecen ser aptos para promover un aumento en los grados de autonomía.

Gráfico 1

Como puede apreciarse en el Gráfico 1, la base de sustentación de la pirámide (las capacidades de los gobiernos locales), resulta demasiado estrecha para posibilitar un aumento en los grados de autonomía. En consecuencia, resulta necesario la implementación de acciones tendientes a ensanchar la base de capacidades.

Las capacidades que deben ser fortalecidas pueden diferenciarse entre capacidades blandas y capacidades duras. Las capacidades blandas refieren al aumento de las capacidades de gestión municipal en términos técnicos, gerenciales, de planificación, de estandarización de procedimientos, de transparencia, de participación social y de profesionalización de los recursos humanos. Las capacidades duras, por su parte, nos remiten a las capacidades stock; es decir aquellas capacidades vinculadas a los recursos, en sentido amplio, de los cuales disponen los ayuntamientos para mejorar la gestión. Esta última cuestión nos lleva necesariamente a las capacidades fiscales de los ayuntamientos, lo cual seguramente dará lugar a un post específico.

Encontrar el justo equilibrio entre autonomía – transparencia – capacidades resulta particularmente complejo en los municipios de América Central y el Caribe.

Por lo tanto, se trata de aumentar de manera gradual pero sostenida la base de capacidades de las administraciones locales –tanto blandas como duras- para, a partir de ello, promover un aumento sostenible de los niveles de autonomía (ver Gráfico 2).

Gráfico 2

Ahora bien, al igual que señalábamos en el análisis de la tensión entre Autonomía y Transparencia, el aumento del grado de autonomía política, administrativa y financiera, debería plantearse de forma gradual y basarse en un régimen de incentivos que vincule la mejora de los procesos de gestión y las capacidades de gobierno con un aumento del nivel de autonomía.

Gráfico 3

Encontrar el justo equilibrio entre autonomía – transparencia – capacidades resulta particularmente complejo en los municipios de América Central y el Caribe. En las próximas publicaciones seguiremos abordando estas cuestiones en el plano práctico y nos centraremos en los distintos modelos de planificación que se verifican en la región y en los aspectos fiscales que terminan condicionando cualquier intento de reforma.

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