El enfoque de Bo Rothstein sobre calidad de gobierno y corrupción

Autor: Laura Alcaide

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En palabras del Profesor Rothstein, de la Universidad de Gotemburgo en una reciente conferencia, “la democracia no basta para tener bienestar social. …. el bienestar social y la felicidad dependen de la calidad de su Gobierno”. A la pregunta ¿de qué depende la calidad de los gobiernos?, responde: “los niveles de corrupción, de nepotismo, de abuso de poder, de igualdad entre hombres y mujeres, de respeto a las minorías, de verdadera igualdad de oportunidades desde la escuela…”. ¿Y sobre España?, la describe como “país problemático… porque los partidos políticos corruptos no tienen menos posibilidades de ser reelegidos”[1].

En España aún no tenemos medido el coste que la corrupción está teniendo en la economía y el bienestar de la sociedad. Sí se han visto, en cambio, sus efectos estos últimos años.

Los estudios del Instituto de Calidad de los Gobiernos (QOG Institute), fundado por el Profesor Rothstein junto con el Profesor Holmberg en 2004, aportan al análisis el cómo la corrupción tiene consecuencias perversas para el desarrollo y el bienestar social.

Es un centro de investigación independiente dentro del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Gotemburgo. Las áreas de investigación se centran en las causas, consecuencias y la naturaleza de la Buena Gobernanza y la Calidad del Gobierno, cualquiera que sea: honesta, creíble, imparcial, incorruptible y con instituciones gubernamentales competentes. Dentro de las áreas de estudio, analizan las posibilidades de crear y mantener instituciones de calidad y como esa calidad puede influir en las políticas públicas así como en las condiciones socio-económicas de un país en su sentido amplio.

Entre sus principales líneas de trabajo destacan los estudios antropológicos y de política social de la corrupción que se sintetizan a continuación.

La corrupción se define como “El abuso de poder otorgado para intereses particulares” [2], y de su medición ha destacado una altísima correlación (0.81) entre la percepción de la corrupción (tanto de expertos que luchan contra ella, como la percibida por los ciudadanos) y el buen gobierno. Sin embargo, lo que no está tan claro es la definición de “bienes públicos” que varía profundamente entre sociedades y culturas; la barrera entre lo público y lo privado no está clara en muchos países, y se corre el peligro que la corrupción siempre se relacione más con la esfera política que con la privada [3]. Un ejemplo que Rothstein señala son los regalos que no se perciben como sobornos porque en ciertos casos son ofrecidos públicamente o por la naturaleza del regalo. Un regalo, de la índole que sea, debe considerarse un soborno si se entregó para influenciar la adjudicación de un proyecto, o para beneficiar a una de las partes.

Los estudios del Profesor Rothstein, demuestran, como es en el caso de países como Kenia y Uganda, que pese a que la mayoría de los ciudadanos desaprueban la corrupción y son perfectamente conscientes de sus consecuencias negativas para el conjunto de la sociedad, muy pocos ciudadanos muestran una voluntad sólida para combatirla[4]. En efecto, resulta difícil ser el “único policía honesto en un cuerpo corrupto, o el único padre que no paga al médico por debajo de la mesa para vacunar a su hijo, mientras que todos los demás sí lo hacen”.

Esta estimación se confirma en el gráfico a continuación, publicado por el Afrobarometer y basado en una encuesta realizada en Sierra Leona en 2015, a partir de la pregunta: “¿Cuál es la acción más efectiva que una persona como usted puede hacer para apoyar la lucha contra la corrupción en este país?”.

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Fuente: Afrobarometer (http://afrobarometer.org/)

Además hay que tener en cuenta que en aquellos países donde el nivel impositivo sobre las personas es mínimo o nulo, no se reclama la contrapartida de unos servicios públicos socialmente imparciales y mínimamente eficaces.

Sin embargo, el QOG Institute demuestra experimentalmente que solo en aquellas “naciones en las que hay políticas inclusivas y un poder repartido de forma extensa entre un alto porcentaje de la población, habrá instituciones pro-crecimiento inclusivo y sostenido, y una economía de mercado en el largo plazo”[4].

En naciones en las que hay políticas inclusivas y un poder repartido entre un alto porcentaje de la población, habrá instituciones pro-crecimiento inclusivo y sostenido.

La introducción de los aspectos antropológicos al análisis económico de la corrupción abre una línea de análisis donde los ciudadanos ya no son agentes racionales, ni los supuestos de base tan comprensibles. Las personas saben que la “corrupción es mala y castigable”, pero siguen dejándose corromper, o corrompiendo, porque las consecuencias de denunciar son peores que las de callarse.

Nos enfrentamos ante un problema social en el que el crimen es premiado y no el ciudadano honesto. Entonces, ¿qué se puede proponer para romper con estas trampas sociales?

Desde el QOG Institute se proponen soluciones “revolucionarias” e innovadoras por la falta de éxito que han tenido las políticas tradicionales contra la corrupción. Se pueden agrupar en 4 grandes ejes, en que se basaría la teoría del “Big Bang Change contra la corrupción” que requieren de una  implementación a más largo plazo:

  • Ampliar la base de impuestos al mayor número posible de la población para que perciban que los problemas de la sociedad son también los suyos al pagar por unos servicios que no recibirían a causa de la corrupción
  • Aumentar la educación universal y mejorar su calidad
  • Establecer un sistema de funcionariado público y de gobierno basado en los méritos, capacidades y aptitudes para reducir el clientelismo y el nepotismo
  • Promover desde la escuela y en todo el mundo la igualdad de género.Esta medida daría una legitimidad social a una fracción de la sociedad excluida de la vida política, del funcionariado, de la educación, etc. a lo largo de la Historia. Y podría ser parte de la solución ya que según demuestra el Profesor Rosthein gracias a la evidencia empírica de sus estudios, las mujeres son menos corruptas que los hombres.

 

[1] País, El. (2014). “La democracia no basta para tener bienestar social.” http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/01/19/actualidad/1390169885_789652.html

[2] “The abuse of entrusted power for private gain” –  Definición de Transparency International http://www.transparency.org/what-is-corruption/#define

[3] Rothstein, B. O., & Torsello, D. (2013). IS CORRUPTION UNDERSTOOD DIFFERENTLY IN DIFFERENT CULTURES ? Anthropology meets Political Science, (March).

[4] Persson;Teorell;Rothstein; (2010). The failure of Anti-Corruption Policies A Theoretical Mischaracterization of the Problem. QOG – University of Gothenbourg, (June).

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