El estudio, apoyado por la Unión Europea en el marco del Proyecto Projóvenes II, ha permitido ilustrar el perfil de los jóvenes del país

Autor: Carlos Ramos

A fines de 2013, como un esfuerzo institucional enmarcado en su mandato legal, el Instituto Nacional de la Juventud de El Salvador (INJUVE) promovió la ejecución de la Encuesta Nacional de Juventud como instrumento de referencia para el diseño de intervenciones estatales en el mundo juvenil y para la valoración global de las políticas que les afectan.

El estudio fue apoyado por la Unión Europea en el marco del Proyecto Projóvenes II, y realizado por el Programa El Salvador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en el contexto de su asocio institucional con Eptisa, que ha estado brindando Asistencia Técnica al Proyecto Projóvenes desde 2003. La muestra consultada fue de 3,106 jóvenes de entre los 15 y 29 años, y de éstos 1,552 eran hombres y 1,554 mujeres, mientras por zona de residencia se tuvo 1,553 jóvenes de la zona rural y 1,553 de la urbana.

¿Quiénes son? ¿Cómo piensan? ¿Qué creen? ¿Qué esperan los jóvenes? Son sin duda preguntas que estando en el mundo adulto nos hacemos con frecuencia frente a fenómenos, comportamientos, patrones de consumo material y cultural de los jóvenes de los que en general nos sentimos distantes.

El sondeo en torno a estas preguntas de base en el caso de El Salvador, nos enfrenta a interesantes y útiles hallazgos para entender y acercarnos a la realidad juvenil del país. Baste aquí reseñar algunos resultados sobre factores centrales de la vida social que nos ilustra el perfil de nuestros jóvenes.

En primer lugar, en el ámbito general de la salud, cuatro variables a destacar son: la fuerte tendencia a la automedicación pues un 33.6% asegura recurrir a esta práctica cuando enfrenta un problema de salud; una marcada opinión de los encuestados que coinciden en que las enfermedades que más les afectan son las de transmisión sexual (52.6 %); una diferenciación importante de las edades de incio de la vida sexual según sexo y zona de residencia como se aprecia en la gráfica 1; y finalmente una alta percepción de que hay mucho consumo de drogas entre los jóvenes, pues casi 8 de cada 10 (79.3%) coincidió en esa afirmación. Sin embargo, consultados sobre el consumo personal de alguna drogra, el 37.1 % afirmó haber consumido alcohol alguna vez, frente a un 27.3 % que aseguró haber consumido tabaco. Sobre el resto de las drogas consultadas, ninguna respuesta alcanzó más  del 6.5%.

Grafica 1_bis

Siendo todos jóvenes de acuerdo a la definición de nuestro marco legal, el 74.7 % fue la proporción de entrevistados que confirmó su autopercepción en la categoría joven. En este mismo orden, un 38.2 % aseguró que se deja de ser joven cuando se cumplen 30 años, mientras el 34.6% afirmó que la condición joven se pierde en el momento que se tiene tener hijos y familia propia.

El imaginario juvenil identifica elementos positivos que les colocan en mejor situación que las generaciones adultas.

En cuanto a la visión de su mundo y el que vivió la generación de sus padres, el imaginario juvenil identifica elementos positivos que les colocan en mejor situación que las generaciones adultas. Creen que están mejor en la posibilidad de acceder a estudios (61.4 %), en tener libertad de opinión y expresión (57.8 %), alternativas de diversión (56.1 %) y espacios de participación como ciudadano (49.1 %). Sin embargo, y pese a que su experiencia vital coincide con el período de paz pactada a inicios de las década de los 90, un importante núcleo de jóvenes piensan que están peor en cuanto a seguridad personal (61.7 %), bienestar económico (47.5 %) y oportunidades de empleo (42.0 %) (ver gráfica 2).

 Grafica 2_bis

De cualquier forma, es importante destacar tres elementos más de la autocomprensión y valoración de la juventud en El Salvador: un importante nivel de satisfacción con la vida personal, pues 8 de cada 10 expresa sentirse satisfecho con lo que ha sido su vida (43.2 % muy satisfecho y 35.5 % bastante satisfecho); y –pese a las dificultades de inseguridad y falta de oportunidades que identifican en el país- , el 82.3 % de los jóvenes consultados expresó que ven su futuro mejor que el presente. Finalmente, de múltiples factores (los amigos, el tiempo libre, la política, el trabajo, la religión, la educación, el matrimonio y otros que los encuestados podían especificar) el elemento que identificaron como el más importante para la juventud fue la familia (71.9 %). En definitiva, se trata de componentes de la subjetividad juvenil que no siempre se consideran o evalúan adecuadamente desde la visión del mundo de los adultos.

En tercer y último lugar, debe destacarse un factor de primer orden en lo que es posiblemente un signo de cambios en la cultura política global del país: una transformación positiva en la disposición cultural de aceptar, respetar y convivir en las diferencias. En este sentido, al consultar a los jóvenes si se sentirían cómodos haciendo amistad con personas de características distintas a las suyas, se encontró que el 89.8 % estaría cómodo relacionándose con personas de otra religión; el 85.0 % dijo tener apertura a la amistad con personas de diferentes orígenes étnicos; el 78.5 % expresó sentirse cómodo al relacionarse con quienes tienen distinta ideología política, el 61.5 % respondió afirmativamente a la pregunta de disposión a interactuar con personas homosexuales y lesbianas, entre otras respuestas.  Se trata por tanto de un signo esperanzador de culturas ciudadanas más abiertas, flexibles, tolerantes e inclusivas de las que los jóvenes son portadores y que el país requiere tanto para su futuro.

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